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19/5/16

¿Qué es una advocación mariana? Claves para entender los nombres de la Virgen

Artículo perteneciente a la serie sobre las advocaciones marianas.

Las advocaciones marianas forman parte esencial de la tradición cristiana y de la devoción a la Virgen María. Pero, ¿qué es realmente una advocación y por qué la Madre de Dios recibe tantos nombres distintos?

¿Qué es una advocación mariana?

Para la religión católica, una advocación mariana es una alusión relativa a apariciones, dones, misterios o atributos de la Virgen María.

La Iglesia admite innumerables advocaciones que expresan la figura de María como Madre de Jesucristo o alguna de sus virtudes y cualidades, a las que los fieles rinden culto de diversas maneras.

Tipos de advocaciones

De forma general, las advocaciones marianas pueden clasificarse en dos grandes grupos:

  • Las de carácter místico, relativas a dones, misterios, actos sobrenaturales o fenómenos vinculados a la Virgen, como la Anunciación, la Asunción o la Presentación.
  • Las relacionadas con apariciones terrenales, que en muchos casos han dado lugar a santuarios y centros de devoción, como ocurre con el Pilar, Lourdes o Fátima.

Estas advocaciones, además, han dado lugar con frecuencia a patrocinios de pueblos, ciudades, países, instituciones y hermandades, presentando a María como protectora y madre cercana.

Cómo se nombran las advocaciones

Las advocaciones marianas suelen expresarse mediante fórmulas como Santa María de, Virgen de o Nuestra Señora de. En muchos casos, también han dado origen a nombres propios femeninos, como María del Carmen, María de los Dolores o María de Lourdes.

Aunque el nombre cambie según el atributo, el lugar o el misterio que se quiera destacar, siempre se hace referencia a una misma persona: la Virgen María.

Unidad teológica de todas las advocaciones

La celebración de muchas advocaciones se concentra tradicionalmente el 8 de septiembre o en fechas cercanas, en relación con la memoria de la Virgen en los santuarios más célebres.

Desde los primeros siglos del cristianismo, María fue reconocida como Madre de Dios (Theotokos), título que constituye el fundamento teológico de toda la devoción mariana.

Esta concepción fue definida solemnemente como dogma en el Concilio de Éfeso, en el año 431, frente a las ideas de Nestorio, que negaban la plena maternidad divina de María.

Por eso, aunque existan múltiples advocaciones, todas confluyen en una misma verdad de fe: María es la Madre de Dios.

Por qué surgen dudas sobre las advocaciones

A lo largo de la historia, las advocaciones marianas han sido incomprendidas o interpretadas de manera errónea, tanto dentro como fuera del ámbito católico. En algunos casos, la falta de formación doctrinal ha llevado a deformar su verdadero sentido.

Sin embargo, según la doctrina de la Iglesia, las advocaciones no multiplican a María ni crean figuras distintas, sino que constituyen modos diversos de llamarla, recordando acciones, lugares, misterios o atributos relacionados con ella.

Es decir, no hay muchas vírgenes, sino una sola Virgen María venerada bajo títulos distintos, expresados a través de la pintura, la escultura, la literatura, la liturgia y la tradición popular.

Lo que debe quedar claro es que todas las advocaciones marianas confluyen en un solo dogma: María es Madre de Dios.

Inmaculada Concepción. Obra de Murillo (h. 1681). Oratorio de San Felipe Neri, Cádiz.


Serie: advocaciones marianas

Autor: Cristóbal Manuel Calvo Santiago.