El 19 de marzo de 1949, festividad de San José, las imágenes de la Hermandad de la Macarena fueron trasladadas de San Gil al nuevo templo. La jornada abrió una nueva etapa en la vida de la corporación.
Según la reseña del Consejo de Hermandades de Sevilla, el cardenal Segura había bendecido el edificio el día anterior. El 20 de marzo comenzó allí el septenario doloroso de la Virgen con una solemne misa.
Aurelio Gómez Millán dirigió las obras, siguiendo el modelo conventual sevillano: un interior amplio que facilitase la contemplación del altar y la escucha de la predicación.
Recordar aquel traslado permite comprender que un templo es algo más que su arquitectura. Es el lugar donde una comunidad conserva sus recuerdos, celebra su fe y transmite a otras generaciones lo recibido. La jornada de 1949 quedó unida a esa continuidad de la vida macarena.
Fuente: reseña de la Hermandad de la Macarena en el Consejo de Hermandades de Sevilla. Texto revisado el 22 de octubre de 2026.