25/4/16
La Salve Regina: oración a la Virgen María
Antes de dormir, podemos poner la noche bajo el amparo de la Virgen María con una de las oraciones más bellas y antiguas de la Iglesia: la Salve Regina.
La Salve es una súplica llena de ternura, confianza y abandono filial. En ella, el cristiano se dirige a María como Madre, abogada y esperanza, pidiéndole consuelo y ayuda en medio del camino de la vida.
Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.
A ti clamamos, los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh, clemente!, ¡oh, piadosa!, ¡oh, dulce Virgen María!
V./ Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R./ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Esta oración, profundamente arraigada en la tradición católica, expresa el amor de los hijos hacia la Virgen y la confianza en su intercesión maternal.
Rezar la Salve al final del día es una forma sencilla y hermosa de concluir la jornada, confiando a María nuestras preocupaciones, nuestras esperanzas y nuestro descanso.
Que esta oración llegue también a quien necesite consuelo, esperanza y amparo.
Ntra. Sra. de la Esperanza de Resurrección.
Cofradía San Juan de Jerusalén
(Madridejos, Toledo, España).