19/4/16
Los colores de las Vírgenes vestidas de hebrea: origen, simbolismo y tradición
El uso de determinados colores en las Vírgenes vestidas de hebrea no es casual: responde a una tradición artística y simbólica que hunde sus raíces en siglos de historia cristiana.
Puede parecer que la elección de colores responde únicamente a criterios estéticos, pero lo cierto es que cada tonalidad encierra un significado concreto que ha ido transmitiéndose a través del arte y la tradición.
Origen histórico de los colores
La gama cromática utilizada en las Vírgenes vestidas de hebrea procede, en gran medida, de la tradición pictórica del Barroco, heredera a su vez de modelos anteriores del arte bizantino y paleocristiano.
Estos lenguajes artísticos establecieron códigos visuales que permitían identificar atributos, virtudes y realidades espirituales a través del color.
Así, en tiempos de Cristo, se ha señalado que las mujeres vírgenes vestían con tonos rojizos, mientras que el manto azul se asociaba a la maternidad. En la Virgen María confluyen ambas realidades: es Virgen y Madre al mismo tiempo.
El simbolismo de los colores
En el arte bizantino, el color azul simbolizaba lo divino, el don recibido de Dios, la dimensión sobrenatural de la persona representada.
Por su parte, el color rojo se vinculaba con el amor, la vida y el Espíritu Santo, y aún hoy se mantiene en la liturgia en celebraciones como Pentecostés o en la festividad de los mártires.
El blanco, en cambio, representa la pureza y la plenitud de la divinidad.
Estos colores fueron los utilizados en las primeras representaciones de la Virgen María y han llegado, con distintas adaptaciones, hasta nuestros días.
Virgen del Perpetuo Socorro, iconografía bizantina.
Virgen María en Boí Taüll (Cataluña), pintura románica.
La tradición en la Semana Santa
Estos códigos simbólicos han llegado hasta la Semana Santa actual, especialmente en la forma de vestir a las Vírgenes en tiempo de Cuaresma bajo la llamada indumentaria hebrea.
Ntra. Sra. de la Esperanza Macarena, Sevilla.
Con el paso del tiempo, estos colores han convivido con otros. Algunos mantienen un sentido litúrgico, como el verde, que simboliza la esperanza, mientras que otros responden más a gustos o tradiciones concretas.
El negro, por ejemplo, no se emplea en las Vírgenes vestidas de hebrea, pero sí en otras advocaciones, donde simboliza el luto de la Madre de Dios. Su uso se vincula históricamente a la donación de un traje de luto por parte de la Condesa viuda de Ureña.
Ntra. Sra. de la Esperanza de Triana, Sevilla.
Así, lo que hoy vemos como una elección estética responde en realidad a una tradición simbólica que une arte, teología y devoción a lo largo de los siglos.