La memoria cofrade de Triana también se escribe con nombres de personas que dedicaron su vida a cuidar lo cercano. Francisco Rodríguez Moreno, conocido como «El Mudo de Triana» o «El Mudo de Santa Ana», es uno de esos nombres inseparables de su barrio.
Su vínculo con la parroquia de Santa Ana se expresaba en tareas cotidianas: ayudar en el templo, atender sus capillas y participar en la vida de la comunidad. A ese servicio se unía su devoción al Cristo de las Tres Caídas y a la Esperanza de Triana.
La emoción de una levantá
El encuentro con la cofradía en la mañana del Viernes Santo, ante Santa Ana, quedó recogido en testimonios y homenajes como un momento de especial cariño. Sus gestos y su presencia forman parte de una manera de vivir la fe que no necesita grandes discursos.
Recordarlo es reconocer también esa labor discreta que sostiene la vida de una parroquia: estar, ayudar y acompañar. Un corazón cofrade puede hablar de muchas formas.
Para conocer su recuerdo
- «Una vez al año…», homenaje publicado por Antifaz de Sevilla en 2013.
- Pregón de la Juventud de la Esperanza de Triana de 2010, que recoge su presencia en la memoria devocional del barrio.
Texto revisado el 22 de octubre de 2026.
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